Boletín de Noticias de las Secciones Sindicales de FeS - UGT

en el Banco Popular Español de Canarias

Número 10 – Agosto de 2001

   UN EJERCICIO DE CINISMO

Algunos empresarios y algunos gobiernos, en tiempo de crisis, y en un ejercicio de cinismo, suelen acercarse a los trabajadores con la burda y momentánea afabilidad del Enrique V de Shakespeare cuando se dirigió a los soldados el día anterior a la batalla de Agincourt. Pero no deja de ser, sencillamente, eso: un ejercicio de cinismo. Porque esos mismos empresarios y esos mismos gobiernos llaman con frecuencia al sacrificio y piden a los trabajadores que se aprieten el cinturón, pero jamás se lo aplican a sí mismos. Piden responsabilidad a los trabajadores y admiten que son buenos ciudadanos si aceptan restricciones de salarios y subvenciones al desempleo de carácter mínimo, pero esos mismos empresarios no admiten para sí aumento de impuestos ni controles públicos o sociales eficaces de las subvenciones que, ellos, sí reciben. Y es que, algunas libertades, en realidad no son mas que privilegios de unos pocos. Por eso, desde los sindicatos de trabajadores tratamos de persuadir a aquellos que piensan que la libertad sólo es que le dejen a uno en paz ver la televisión después de una interminable jornada de trabajo, que casi ningún empresario y casi ningún gobierno rara vez trata con justicia o deja vivir en paz a los que no se yerguen y se asocian política y sindicalmente.

         Hace unas semanas el Banco Popular en Canarias ha vuelto a ser sancionado económicamente por incumplir la normativa laboral en materia de jornada de trabajo y horas extraordinarias. Y hace unos días esta Sección Sindical de UGT en el Banco Popular en Canarias fue requerida, junto con la representante de la empresa, para ratificarse ante la Inspección de Trabajo en una nueva denuncia, pues el Banco sigue infringiendo la normativa legal sobre jornada de trabajo y horas extraordinarias con el consiguiente perjuicio económico –aparte del de los trabajadores afectados- para la Hacienda Pública y la Seguridad Social, a la que añadíamos ahora, el incumplimiento de las obligaciones laborales de la empresa en materias de traslados.

         Como si del mismo Enrique V se tratara -arengando a los que iban a morir por él instantes más tarde en la batalla; eso sí, cubiertos de gloria- la representante de la empresa ratificó ante la  Inspectora de Trabajo –que la miraba estupefacta, suponemos que intentando averiguar de cual extraño planeta habría descendido su interlocutora- que en el Banco Popular Español en Canarias no se prolonga la jornada, no se trabaja fuera del horario establecido en el Convenio de Banca y no se traslada a nadie de oficina sin su voluntario consentimiento. Como el conocimiento de la ley parece inexcusable por parte de la representante de la empresa, es evidente que nos encontramos por su parte ante un voluntario y reiterado ejercicio de cinismo, acepción que el Diccionario de la Real Academia Española define como “desvergüenza en el mentir o en la defensa y práctica de acciones o doctrinas vituperables”.

         A la espera de la nueva sanción que con toda seguridad le impondrán al Banco –algo que no nos consuela especialmente a los responsables de esta Sección Sindical- y por si realmente se tratara de ignorancia y no de cinismo por parte de la División Territorial de Canarias, nos permitimos recordar:

            -Que el vigente Convenio de Banca no establece más jornada de trabajo para el personal directivo y administrativo que el que va de ocho de la mañana a tres de la tarde: Toda jornada fuera de ese horario es ilegal, sea quién sea el que la realice. Y si se prolonga, y no se remunera, se está defraudando –además de a los trabajadores- a la Hacienda Pública y a la Seguridad Social.

            -Que ningún trabajador puede ser trasladado desde su oficina de origen más allá de 25 kilómetros de su lugar de trabajo -y esto por una sola vez-, sin su consentimiento, sin la indemnización apropiada y sin preaviso de un mes como mínimo a él y a los representantes de los trabajadores.

Dice Philip Pettit (Republicanismo, 1999): “Carecer de libertad consiste en estar sujetos a un tira y afloja arbitrario; estar sujetos al arbitrio potencialmente caprichoso, o al juicio potencialmente idiosincrásico de otro. La libertad entraña emancipación de cualquier subordinación de este tipo, liberación de cualquier dependencia de esta clase. Exige la capacidad para sostenerles la mirada a nuestros conciudadanos, en el común bien entendido de que ninguno de nosotros goza de un poder de interferencia arbitraria sobre otro”. ¿Veremos ese día en el Popular? Juntos, podemos hacerlo.