Boletín de Noticias de las Secciones Sindicales
en el Banco Popular Español de Canarias
Número
5,
marzo de 2000
DE ROJAS Y "ROJOS", O SOBRE LA LITERATURA COMO EXCUSA.
Y
hoy toca Literatura de la que se escribe con mayúsculas, pues hablamos de dos
autores que aun con quinientos años de distancia entro uno y otro y estilos muy
distintos, nos dejaron visiones aceradamente críticas de la sociedad en la que
les tocó vivir: Fernando de Rojas y George Orwell.
Fernando
de Rojas publica en 1519 la edición que será definitiva de su
"Tragicomedia de Calisto y Melibea", más conocida como "La
Celestina". En la escena quinta del primer acto Pármeno explica a su señor,
Calisto, las artes de Celestina; oigamos lo que dice: "...En esto de los
virgos, unos hacía de vejiga y otros curaba de punto. Tenía en un tabladillo,
en una cajuela pintada, unas agujas delgadas de pellejeros e hilos de seda
encerados, y colgadas allí raíces de hojaplasma y fuste sanguino, cebolla
albarrana y cepacaballo; hacía con esto maravillas: que, cuando vino por aquí
el embajador francés, tres veces vendió por virgen una criada que tenía."
Como suponemos que más de uno se preguntará la relación entre este excurso
literario y el Banco Popular, permítasenos aclararlo en lo posible con una
propuesta de reflexión: Por un lado tenemos la limpieza a fondo de los
servicios centrales del Banco, que de tan limpios tan limpios están quedando
como los chorros del oro, dejando a la empresa como una auténtica quinceañera;
por otro, la persistente rumorología, no por menos desmentida, mantenida, del
desmedido afán de un pretendiente alemán con el que los rumores dicen que
quieren casarnos...; por último, nos queda asignar el papel de Celestina e
intentar averiguar quién es el que, aguja en mano, nos está preparando para el
"embajador francés"... Y bien ¿lo sabremos algún día? ¿En verdad
es tan difícil?
Nuestro
otro autor del mes es el británico George Orwell, voluntario de las Brigadas
Internacionales en el frente de Aragón durante la guerra civil española, que
en su obra "1984" nos dejó una parábola futurista desoladora sobre
los límites de la manipulación y la tergiversación de la verdad a los que el
poder, en su caso el estalinismo, puede llegar. La posible relación literaria
entre la obra de Orwell y lo que ocurre en nuestro Banco nos la ha sugerido la
lectura atenta de los Repertorios de Temas de los últimos años, repertorios
que, dicho sea verdad, sin dejar de ser una aleccionadora visión de las
vicisitudes cotidianas de la empresa, incurren en una manipulación que incluso
suponiendo que no sea premeditada resulta llamativa: ¿Se han fijado ustedes en
que los Repertorios, en ningún caso ni circunstancia aluden a incidente alguno
en los que el escenario o los protagonistas no sean trabajadores y oficinas de
la red operativa? Curioso, ¿verdad? Por lo que se ve en ellos, de Dirección
Regional, inclusive, hacia arriba; en las oficinas administrativas; los
Servicios Centrales; los órganos de apoyo; en el resto del organigrama del
Banco, nunca, jamás, pasa nada: no se equivocan, no cometen errores; no salen
movidos en la foto...