Colaboraciones

 


Discapacitados: Un mundo tan cercano como desconocido

Por CONRADO GRANADO

¿Cómo es en realidad el mundo de los discapacitados, a la altura de este año que ha estado dedicado a ellos, y cuando según los datos del Estudio Sociodemográfico de la Población Discapacitada de 2002 había en la Comunidad de Madrid 352.227 personas discapacitadas, lo que suponía el 7% de los habitantes de la CAM? Un mundo tan cercano a nosotros, y que sin embargo es el gran desconocido en una sociedad tecnificada que a la hora de la verdad, y con una mueca mal disimulada, suele mirar para otro lado.

Para contestar a esta pregunta, nada mejor que hacerlo en primera persona, en las palabras hechas denuncia, en un grito desde la profundidad de su silencio de una mujer, periodista y discapacitada profunda, pero con un cociente de inteligencia muy superior sin duda a la mayoría de una sociedad embutida en su ego. ¿Cómo sino, sufriendo como sufre una discapacidad profunda causada por una parálisis cerebral, estando literalmente pegada a una silla de ruedas, que forman parte de su cuerpo, y teniendo que escribir tecleando el ordenador con la punta de la nariz, ha sido capaz de llegar a licenciarse en Ciencias de la Información y en Geografía e Historia por la Universidad Complutense de Madrid? Solamente un ser extraordinario, fuera de lo común, y con un esfuerzo sobrehumano, podría llegar a conseguir esto.

Se llama María Teresa García Illana, y posiblemente nunca llegue a presentar programas de televisión ni a cubrir grandes eventos mundiales, pero a la hora de la verdad es tan periodista como cualquier otro, y sólo pide el reconocimiento y respeto de la sociedad hacia los que están en su situación, y un puesto de trabajo para ganarse la vida, aunque tenga que hacerlo usando la nariz como herramienta de trabajo. El pasado día 3 de diciembre, María Teresa presentaba una ponencia de 22 folios en unas jornadas sobre el mundo de la discapacidad organizadas por UGT-Madrid, en las que puso de relieve una situación que conoce mejor que nadie Sus palabras son testigo fiel de ese mundo, tan próximo como desconocido.

"Nos hallamos a finales del año europeo de la discapacidad -manifestó María Teresa-, y en mi opinión, como persona con discapacidad física, el balance de este año no ha sido todo lo positivo que esperaba. Considero que se ha conseguido poco. Es cierto que los medios de comunicación se han hecho eco de la integración de las personas con discapacidad. No me parece mal que los profesionales intervengan en estas jornadas, pero somos nosotros los que soportamos cada día nuestras limitaciones físicas, somos nosotros los que las sentimos y las padecemos en nuestra piel.

Se han cumplido 25 años de nuestra Constitución y de nuestra democracia, se ha cumplido sobradamente la mayoría de edad, pero todavía estamos en pañales con respecto a las personas con discapacidad física. Por todos estos motivos, es imprescindible que podamos obtener un puesto de trabajo para conseguir un pleno desarrollo personal como el del resto de la sociedad. A pesar de que nos encontramos en el año europeo de la discapacidad, muy pocas personas con discapacidad física se han insertado en el mundo laboral. Conozco a personas con discapacidad física muy cercanas a mí que tras haber superado todos los duros exámenes de una oposición les negaron su plaza laboral. Después de interponer una demanda y ganar el juicio, les asignaron otra plaza, ya que según alegaban no podían ocupar el puesto de trabajo inicial porque no podía estar de cara al público. Esto no es sino una consecuencia más de la enorme discriminación laboral que padecemos en nuestro país. En la actualidad se han puesto de moda los famosos Centros Especiales de Empleo, donde en la mayoría de ellos se explota a los trabajadores con discapacidad, con ridículos salarios, grandes retrasos en el pago de los mismos y en muchas ocasiones dan el cerrojazo por falta de subvención, por baja productividad y rentabilidad o por una mala gestión de la dirección.

Considero que todos somos especiales porque todos somos diferentes. No existe ninguna persona igual a otra. Ello nos hace únicas e irrepetibles. Por ello, la diferencia la debemos considerar como un valor, un valor añadido al ser humano, y en ningún momento debe parecernos algo negativo o peyorativo. El hombre es un ser social por naturaleza, y para su pleno desarrollo personal y profesional necesita interrelacionarse con los demás, necesita establecer lazos afectivos para configurar su propia identidad.

Existe una gran cantidad de personas con discapacidad física que estamos formados y cualificados para desempeñar un puesto de trabajo. Sin embargo, no se nos da una cobertura en el mercado laboral. Es posible que los motivos sean el miedo y la desconfianza hacia nuestras capacidades, porque a las personas con discapacidad física por lo único que se nos mide es por nuestra discapacidad; por el contrario, las capacidades que poseemos nunca se valoran, y frecuentemente se niegan u omiten. Posiblemente ello sucede por la falta de sensibilización a la situación de muchas personas que nos obvian, por el miedo que produce el no saber cómo tratarnos, cuando somos personas ni más ni menos que las demás; eso sí, con una situación física diferente... Estamos más que hartos que a las personas discapacitadas nos consideren ciudadanos de tercera, más acostumbrados a la precaria caridad de las instituciones que a una política justa y equitativa para con nuestras necesidades más elementales.

Como se puede comprobar, nos excluyen del mercado laboral. Sin embargo, gracias a nosotros multitudes de gentes ocupan un puesto de trabajo: fisioterapeutas, logopedas, trabajadores sociales, auxiliares a domicilio, psicólogos... Son muchas las familias que viven gracias a nuestras discapacidades físicas. No basta con un año europeo de la discapacidad. Muchos tenemos una discapacidad durante toda la vida, y por ello durante toda nuestra vida sufrimos diversas discriminaciones en todos y cada uno de los ámbitos.

He intentado mostrarles mi visión particular sobre la realidad laboral de las personas con discapacidad física. Quizá a algunos de ustedes les haya parecido un tanto dura. Sin embargo, les puedo asegurar que las discriminaciones laborales a las que estamos sometidas las personas con discapacidad lo son aún mucho más, y que estando adecuadamente formados y cualificados para desempeñar un puesto de trabajo, nos hacen sentirnos inútiles. Personalmente es posible que nunca alcance mi meta, pero al menos tendré la satisfacción de haberlo intentado, tendré la satisfacción de haber luchado por un mundo más justo, donde todos seamos iguales y tengamos las mismas oportunidades. Ojalá algún día no muy lejano se rompan todos los prejuicios sociales, todas las barreras físicas y sobre todo las mentales, que son las que más duelen. Mientras tanto, yo seguiré luchando por ello, con mi presencia y mi testimonio".

   
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